Realidad Ganadera: Una iniciativa que defiende los intereses del sector cárnico en Europa y a la que el Gremi muestra su apoyo

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La estrategia “De la granja a la mesa”, en el corazón del Pacto Verde Europeo, representa un cambio sustancial en la política agrícola y alimentaria de la UE, que tendrá un impacto estructural en la producción alimentaria europea y la productividad agrícola durante los próximos 10 años. La creación de un sistema alimentario sostenible, sin dejar de garantizar el suministro de alimentos, una nutrición adecuada, las preferencias alimentarias y la salud pública, salvaguardando el medio ambiente y el bienestar animal, es un objetivo compartido por igual por las cadenas de suministro ganaderas europeas.

En este contexto surge la iniciativa española Realidad Ganadera, cuyo objetivo es defender con argumentos científicos la realidad del sector cárnico español y europeo frente a los ataques de ciertos colectivos y de iniciativas como “De la granja a la mesa”.

La estrategia “De la granja a la mesa” se votará en las comisiones de medio ambiente y agricultura del Parlamento Europeo en una sesión conjunta en junio. Establece objetivos ambiciosos: Crear un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente, sin embargo, la estrategia también presenta algunas paradojas que destacan lo difícil que es mantener un equilibrio entre la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad de nuestro suministro / seguridad alimentaria.

Desde el Gremi de Carnissers, Xarcuters i Aviram de Barcelona y Comarques nos hacemos eco de las iniciativas que, desde Bruselas, se están llevando a cabo para que “De la granja a la mesa” recoja la realidad de nuestro sector, en el que estamos implicados desde ganaderos, hasta carnicer@s, charcuter@s y poller@s, pasando por la ciudadanía: la idea preconcebida de que la carne no es sostenible no refleja la realidad de nuestro sector, porque la ganadería ha evolucionado, necesitando menos recursos y siendo más eficiente.

Por ello desde el Gremi apoyamos y damos visibilidad a este vídeo, donde se recogen las 9 paradojas o conceptos erróneos y prejuicios entorno al sector ganadero en términos de medio ambiente, salud y economía que presenta la iniciativa europea “De la granja a la mesa”.

1.- La nutrición: La ciencia lo afirma con claridad. Desde la prehistoria hasta hoy consumir proteínas animales ha favorecido el desarrollo del cerebro humano. Las proteínas animales son las más eficientes:

9 aminoácidos esenciales: lisina, metionina, isoleucina, leucina, valina, histidina, triptófano, treonina y fenilalanina.
16 vitaminas y minerales: B1, B2, B5, B6, B12 y D, B3, A, K, biotina, potasio, hierro (hemo), selenio, cromo, zinc y fósforo.
10 compuestos activos: Ácido linoleico conjugado, coenzima Q10, creatina, carnosina, colina, L-carnitina, taurina, ácido lipoico, péptidos lipoactivos de la carne y glutatión.

Si el ser humano se ha convertido en un ser inteligente se debe, en gran parte, a la dieta omnívora y a los valores nutricionales de los alimentos de origen animal.

2.- Uso del suelo: En Europa los terrenos dedicados a la ganadería y al pastoreo se han mantenido constantes en los últimos 60 años, mientras que la población ha crecido en más de 125 millones de personas. Por lo tanto no es cierto que la ganadería utilice terrenos valiosos para cultivos dedicados a la alimentación humana.

3.- Medioambiente: Donde hay ganadería hay personas que contribuyen al cuidado de las tierras evitando su abandono, la construcción sin restricciones, los desequilibrios hidrogeológicos y la pérdida de biodiversidad. En Europa la producción de carne es responsable, sólo, del 7,2% de emisiones de C02, mientras que la media mundial es del 14,5%. El 85-90% restante proviene del calentamiento global y al uso de combustibles fósiles.

4.- Economía: La estrategia europea apunta a una reducción del sector ganadero. Esto podría derivar en una mayor importación de carnes de otros países y un mayor impacto en el clima. Las emisiones de CO2 no conocen fronteras y la contaminación a nivel mundial, aumentaría y, reducir este sector, pondría en crisis a otros sectores.

5.- Bienestar animal: La legislación europea sobre bienestar animal es una de las más avanzadas y completas del mundo. Si dejáramos de criar ganado en Europa e importáramos de otros países, ¿el bienestar animal estaría garantizado?

6.- Fertilizantes: Europa prevé una reducción del 20% de fertilizantes y aumentar en un 25% las producciones orgánicas para 2030. Pero el estiércol permite fertilizar el terreno sin utilizar abonos químicos. Por lo tanto, si eliminamos o reducimos el ganado, habrá menos abonos naturales.

7.- Empleo: De media, una granja garantiza 7 puestos de trabajo en las zonas rurales. Por lo tanto, la ganadería es fundamental para garantizar la vida en el mundo rural. Sin granjas, habrá despoblación.

8.- Patrimonio gastronómico y cultural: La UE propone cadenas de suministros cortas y productos de proximidad. Esto choca con la llamada ‘globalización de los alimentos’, que no son ni gastronómicos, ni cultural, ni son de proximidad.

9.- Seguridad alimentaria: En 2050, el 70% de la población vivirá en zonas urbanas. ¿Qué pasará si seguimos reduciendo la ganadería? Pues tendríamos menos comida que llevar al plato y generaría caos social. Sobre el debate entre sostenibilidad y abastecimiento de alimentos solo la ciencia puede y debe tener la respuesta.

Y ante este escenario ¿no es mejor apoyar a los ganaderos y las granjas que denigrarlos?

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