FRANCIA PROHIBE LAS DESIGNACIONES DE CARNE PARA PRODUCTOS DE BASE VEGETAL

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Francia ha publicado un decreto sobre productos que “sonaban a carne” dirigido a la comercialización de imitaciones de origen vegetal/cultivadas en el país.

El objetivo era traer claridad para los consumidores en un mercado cada vez más confuso y proteger más de 300 denominaciones tradicionales entre los más altos estándares de la gastronomía francesa. Después de un largo debate, que contó con la Comisión Europea entre sus detractores, París prohíbe el uso de designaciones de carne como «Jamón», «Paté» y «Salchicha» para indicar alimentos de origen vegetal/cultivados en laboratorio. Francia es el primer país de la Unión Europea en proteger sus denominaciones tradicionales. Esta decisión es importante, ya que podría establecer una jurisprudencia a seguir por otros estados miembros deseosos de proteger su patrimonio culinario y garantizar información transparente a los consumidores.

Esta decisión también forma parte de un movimiento más global puesto que unos días antes de Francia, Sudáfrica hizo lo propio en materia de regulación.

La comercialización de productos de imitación propuestos como «sustitutos» o «alternativas» a los alimentos cárnicos ha aumentado recientemente, atrayendo importantes inversiones de grupos agroalimentarios mundiales. Esta nueva ola también viene acompañada de nuevas campañas de marketing basadas en la oposición o la comparación. Algunas de esas campañas llevan a los consumidores a creer que estos productos “sustitutos” son más saludables y más sostenibles para el medio ambiente. Afirmaciones que son impugnadas y debatidas en el ámbito académico.

Las proteínas de origen vegetal sin duda ocupan un lugar importante en la dieta de las personas y contribuyen a su diversidad y equilibrio. Sin embargo, tal y como afirmó la EFSA en un dictamen reciente sobre el etiquetado nutricional y los perfiles de nutrientes en la parte delantera del envase, las proteínas de origen vegetal no pueden sustituir a la carne desde el punto de vista nutricional. Algunas imitaciones a base de plantas son productos ultra procesados que se someten a procesos industriales profundos para parecerse a la carne, lo que hace que su consumo sea cuestionable ya que se han notificado efectos adversos para la salud. Sin un estudio exhaustivo, los impactos en la salud también se cuestionan con respecto a la carne cultivada.

Los debates en torno a las denominaciones no son nuevos, al contrario de lo que algunos nos quieren hacer creer. En el sector lácteo, el uso de términos como «leche», «mantequilla» y «queso» está prohibido en la UE para productos que no son de origen animal desde hace algunos años. Por el lado de la carne, la cuestión se planteó en 2020 en el contexto de la reforma de la PAC. Los parlamentarios europeos habían decidido no responder a la pregunta, dejando que los estados miembros resolvieran este tema caso por caso. Es en este contexto que se tomó la decisión francesa.

Esta incoherencia europea se refleja ahora en parte en el texto adoptado en Francia. De hecho, el decreto se aplica solo a los productos «Made in France». Para la principal organización campesina francesa, FNSEA, esta regulación no es lo suficientemente efectiva, ya que podría abrir la puerta a importaciones de imitación. La asociación francesa de la industria cárnica Interbev acogió con beneplácito la implementación de la ley que se adoptó inicialmente en 2020, inmediatamente después del final del bloqueo pandémico.

Esta disposición es el primer paso en territorio francés, pionero en la protección de sus denominaciones, que debería extenderse a nivel europeo”, han dicho en un comunicado. Pero la palabra “hamburguesa” utilizada por muchas marcas, como las famosas empresas estadounidenses Beyond Meat, Impossible Foods y Burger King, para atraer consumidores, aún estaría permitida ya que no se refiere explícitamente a la carne”, dijo un portavoz de Interbev.

Según información obtenida por el medio de comunicación Context, la Comisión Europea, más que buscar armonizar la regulación sobre el tema entre los estados miembros, ha criticado el decreto francés. Los principales argumentos movilizados por la DG GROW consideraban que “..el proyecto notificado no debería dificultar la comercialización de productos alimenticios a base de proteína vegetal (…) teniendo en cuenta la estrategia “De la granja a la mesa” y cuestiona (…) la evaluación y la recopilación de pruebas sobre prácticas engañosas.

Más allá de los debates sobre los beneficios nutricionales o ambientales, es interesante recalcar los recursos financieros movilizados para promover estos productos de imitación. De hecho, este tema complejo llegó para quedarse y permanecerá durante mucho tiempo en la agenda europea.

Fuente: European Livestock Voice

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