El acto de comer carne de cordero a la brasa, con la familia, los vecinos, los amigos o, incluso, algún invitado no deseado, es, desde hace siglos, una fiesta muy habitual en nuestro país. Las barbacoas son fiestas de primavera, de verano, y de otoño, normalmente se hacen al aire libre y suelen ser motivo de reencuentros con compañeros y familiares.

A veces, a la carne de cordero se suelen añadir salchichas, tocino, pollo, conejo, calçots, setas, alcachofas, espárragos, cebollas, pimientos, etc., que, también, una vez pasados por las brasas, completan una comida menudo inolvidable.

 

El toque distintivo lo suele aportar un buen vino, un buen aceite y unos cuantos dientes de ajo, que servirán para elaborar uno de los otros invitados imprescindibles de la fiesta: el all-i-oli

 

Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de hacer la carne de cordero a la barbacoa:

  • El hueso tiene una doble función: ayuda a proteger la carne evitando que se seque y aporta un sabor más intenso.
  • La grasa potencia el sabor de la carne. Cuando se deshace y dorar la carne crea una especie de caramelización que aporta un olor y sabor característico.
  • Mejor cortes gruesos. Así ayudamos a que retenga los jugos y no se reseque.

Después de estos consejos, ¿quién no se anima a hacer unas costillitas o chuletas de cordero?

Si tiene alguna duda, los profesionales de la carne os asesorarán para obtener el máximo sabor. ¿Queréis ver cómo preparamos una buena barbacoa de cordero? Mirad este  vídeo d’Interovic, la profesional del sector ovino.

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